May 27, 2012
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El Hombre tiene cinco luces

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El Hombre tiene cinco luces – Conversaciones del Rey Janaka y un venerable sabio

El hombre prudente, al cual hemos llamado “el venerable sabio,” llegó un día a la corte del rey Janaka, rey de una parte de la India. En aquellos primeros tiempos, la gente no tenía linternas o luces artificiales. Se utilizaban los fuegos abiertos la mayor parte del tiempo. El rey tenía un deseo de hacer a este sabio algunas preguntas acerca de la fuente de luz, pero sucedió, en ese día, que el sabio no se sentía inclinado a hablar. Sin embargo, de alguna manera, Janaka consiguió su permiso para comenzar una conversación.

5 Luces del Hombre

 

“Venerado Señor,” le preguntó al rey: “¿Qué ilumina el camino de un hombre en este mundo? ¿Cuál es la verdadera fuente de la luz?”

“Oh rey, pero si eso es fácil” el venerable sabio respondió: “el sol ilumina al hombre, por supuesto. Porque, con el sol solo como la luz, una persona se sienta, se apaga, hace el trabajo del día, y vuelve.”

“Es verdad, ¡Señor! Pero cuando el sol se ha puesto, qué ilumina el camino en este mundo?”

“Pues entonces, oh rey, la luna es la luz de uno. Porque, por la luna, uno puede sentarse o salir, hacer el trabajo de uno, y el regresar.”

“Eso es verdad, oh Sabio,” estuvo de acuerdo Janaka.

“Pero”, añadió, “cuando la luna también se ha puesto, ¿entonces qué?”

“Entonces, el fuego es la luz de uno, oh rey. Porque, por la luz del fuego, uno se sienta ose apaga, hace el trabajo de uno, y vuelve.”

Una vez más Janaka estuvo de acuerdo. “Eso es cierto, señor, pero cuando el sol y la luna han puesto, y el fuego se ha apagado, entonces, ¿qué ilumina el camino en el mundo?”

“O Rey”, respondió el sabio, “en ese momento, la voz por sí sola es la luz de uno. Por el sonido de voces, uno puede sentarse o salir, hacer el trabajo de uno, y regresar. Porque cuando está tan oscuro que uno ni siquiera puede ver la mano de uno en su frente, todavía se pueden oír los sonidos, y avanzar hacia ellos. “

“Eso también es cierto, señor. Pero cuando el sol y la luna se han puesto, y el fuego se ha apagado, y todo el sonido se ha detenido, ¿qué forma de uno luz en el mundo?”

“Entonces el Yo mismo, solo, es uno de la luz, su Majestad. Para entonces uno tiene que sentarse, o salir, hacer el trabajo de uno, y volver, todo con la ayuda de sólo el Sí mismo.”

Janaka sucedió a saber bastante acerca del Ser, pero instó al venerable sabio para explicar más al respecto. Se esperaba que pudiera ampliar aún más su conocimiento espiritual, por lo que continuó cuestionando al venerable sabio.

“¿Qué es el Ser?” Janaka le preguntó.

“El Ser, su Majestad, es el que conoce, aquí entre nuestras distintas partes la luz interior en del corazón. Él es el que ve este mundo de nuestro en estado despierto. Él es el que ve el mundo del sueño y en los sueño sin sueños, cuando pensamos que no estamos viendo, el Ser está ahí, viendo.

“No puede haber un fin a la visión del vidente. Él es eterno. En el sueño profundo, tú pareces saber nada, pero en verdad, el Ser sigue sabiendo…

”y eso porque? no puede llegar nunca fin al conocimiento de la Conocedor?”

No. Él existe para siempre.

“En el espacio dentro de su corazón se encuentra este controlador de todo, el maestro de todo. No puede ser destruido. No se adhiere a nada. No está enlazado, no sufre, no está lesionado. El bien y el mal no la afectan.

“Cuando una persona ve claramente esto dentro de sí mismo, al igual que Dios, el señor del pasado y el futuro, entonces no tiene nada que temer. Éste es el eterno, valiente Brahman. Valiente, de hecho, es el Brahman, y el que entiende esto, se convierte en el valiente Brahman “.

– Brihad-aranyaka Upanishad

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Conciencia

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