El Hinduismo ha sido asociado con el subcontinente indio desde tiempos inmemoriales. Las enseñanzas de los sabios de los Vedas emanan del pasado con una cadena de gurus y de los santos extendiéndose hasta nuestros días. Entre la miríada de pensamientos procedentes de esta “tierra de santos” van desde los Vedantas hasta las experiencias de Mirabai y la compasión de Buda Guatam.

Desde los principios del primero milenio CE, el mundo Hindú se vio expandiendo por la misma región que el mundo budista. Expandiéndose desde el archipiélago de islas Indonesias hasta las regiones salvajes de la Asia Central.  Los budistas organizados habían oscilado más lejos con las misiones a la isla del Océano Indico y en el Himalaya en China y más allá.

Las dos creencias coexistían con poco conflicto hasta el punto que era común para gente de la misma región, tribus e incluso familias ser ambos Hindúes y Budistas. Los reyes de las naciones bajo Dharma donaban igualmente a las creencias sin distinguir de cualquier forma.

Esto sin embargo empezó a cambiar en el Siglo IIIX. Las tribus Árabes salieron de sus hogares en el desierto, armados con el entusiasmo de una nueva fe, el Islam estallo en las tierras de estas creencias antiguas. La fe Zoroasteriana y Cristiandad del Este fueron arrasadas en una generación hasta las tierras de los Persas.

Después de haber llegado a Sindh (Pakistán hoy), siendo empujados hasta allí en las guerras con los reyes hindúes en la batalla de Rajasthan, en 738AD los árabes pusieron atención la norte. El imperio Chino fue derrotado en la batalla de Talas en 751AD y el campo de Asia Central con sus uniones débiles predominantemente de reines budistas estaba abierta a quien quisiera.

Budimo en Afganistan
Budimo en Afganistan

Lo que siguió fue una incesante presión de islamización que se prolongó durante los siguientes dos siglos. En este momento debido al cambio de guerra constante, los reinos budistas comenzaron a caer uno tras otro.

La destrucción de los monasterios y el asesinato de sus monjes llevo a una comunidad budista sin liderazgo dejándola incapaz de resistir las presiones de los misioneros y soldados islámicos.

Aquí encontrándose con una resistencia más dura después de una ola de incursiones en 1000AD los Turcos finalmente llegando a los subcontinentes y alrededor de 1200AD llevando al derramamiento de sangre que tiene escasa relación en la historia humana. Las regiones budistas de Afganistán y el Punjab occidental cayeron rápidamente a los islámicos al igual que las regiones lejanas de Bengala. La misma historia de Asia Central fue repetida con la destrucción de los grandes centros budistas como Nelanda y con la matanza de budistas que habían quedado confundidos y sin dirección al no tener un líder.