Usted es eminente, gran sabio, un hombre sin igual en el mundo, como el loto de los que el agua no se aferra, no está imbuidos de las leyes del mundo. Es usted quien, con la lámpara de la sabiduría, es capaz de despertar a este mundo a largo dormido, envuelto en una masa de sombras oscuras. Un mundo que ha estado durante mucho tiempo en peligro, atormentado por los males de la corrupción natural, ha aparecido, rey de los curanderos, quien libera de todos los males.